De
lo que puedo dar testimonio es que mi padre nos contaba, cuando éramos
pequeños, que su abuelo José Francisco se había embarcado junto con cinco
hermanos en una travesía, para cubrir la distancia entre Zaragoza (España y
Perú). De ellos, uno desembarcó en Méjico, otro en Argentina, dos se
establecieron en Ecuador y uno falleció durante el viaje.
Otros
testimonios que he podido recoger indican que se trató de un pirata español que
llegó al puerto de Paita en un galeón y robó una campana de oro. No hay datos
precisos que nos permitan saber con exactitud si provenía o no de España, y el
lugar y fecha de su nacimiento. Asimismo, unos dicen que se llamó Manuel
Francisco, otros, José Francisco y que murió joven.
La
información procedente de mi padre es que el apellido de su abuelo era Córdoba
Infante, y que por error en los registros de la época se sustituyó la “b” por
la “v”, hecho que dio como resultado que el apellido difiera en escritura al de
sus descendientes.
Otros
datos sobre la familia se refieren a mi abuelo José Leonor Córdova Rey, aunque
se desconoce con exactitud el lugar de su nacimiento, existen dos versiones
sobre ello: la primera presume que fue en la ciudad de Loja perteneciente a la
Real Audiencia de Quito, parte del Virreinato del Perú, lugar de destino de
José Francisco y uno de sus hermanos y donde mi bisabuelo habría formado una
familia. Este dato parece no ser exacto, para la época en que se presume nació
el abuelo José Leonor, allá por los años de 1880 ya Loja formaba parte del
Ecuador, y este país era una república independiente.
La
segunda señala a Lancones -hoy represa de Poecho- como lugar de nacimiento de
José Leonor. Falta
investigar mucho al respecto, lo cierto es que si el abuelo Leonor nació en la
época que nos han transmitido nuestros padres, y si el lugar de nacimiento
hubiera sido Loja los datos señalan que hacia esos años la situación política
de Ecuador fue de conflictos políticos y militares internos sumamente duros.
Inicié
este punto, hablando sobre los padres de mi abuelo, sé que algunos de ustedes
ya conocían estas historia, pero pienso que vale la pena dejarlas plasmadas por
escrito para la posteridad, para que los que vengan detrás de nosotros conozcan
sus raíces y se sientan orgullosos de llevar la sangre Córdova.
Somos
descendientes de inmigrantes -en Ciencias Sociales- se nos aplica la pintoresca
expresión de “descendientes de los barcos”, ¿cómo no resultar fascinante el
hecho de poder rastrear en el más remoto pasado el tronco al cual
pertenecemos? Esta fascinación estuvo
siempre presente en mi padre y me la transmitió, pienso ¿cuál de las historias
que escuché de niña es la verdadera?, ¿cuáles forman parte del imaginario
familiar? No cejaré en el empeño de descubrir la verdad. Nuestro pasado forma
parte de nuestra Identidad, esos rasgos compartidos nos hacen sentir “como
peces en el agua” cuando encontramos a alguien que sabemos pertenece a nuestra
familia. Ese pasado es nuestro, no lo tenemos que crear, aunque sí recrear y
enriquecer y está esperando por nosotros con sus relatos, afiliaciones,
encuentros y desencuentros.
Esto
es lo que quiero trasmitirles a ustedes y a las futuras generaciones: conocer,
estimar, apreciar a nuestra Gran Familia, sin importar de dónde venimos, ni lo
humildes que fueron nuestros ancestros, lo importante es como hemos enriquecido
ese legado tanto intelectual como económicamente.
Nuestros
antepasados sembraron la semilla de esta familia, con aciertos o desaciertos,
no nos compete juzgarlos sólo entender que fueron producto de su tiempo y de
sus circunstancias.
[1] Don Bosco: filósofo,
educador, sacerdote italiano, fundador de la Orden Salesiana. Proclamado santo
en 1934, se le sigue conociendo hasta la actualidad con el apelativo de Don
Bosco.
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